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AMAZONOMAQUIA. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL, MADRID.

CATALOGO LINK

Este libro se ha hecho gracias a las aportaciones a través de una campaña de crowdfunding de más de 100 generosos mecenas y del Instituto Cervantes en Madrid 2018.
Diseño y edición de THIS SIDE UP, 400 ejemplares.

TEXTOS DEL CATALOGO

Carmen Fernandez “Mujeres de la Luna”

Clara Carvajal “Narrativas Culturales”

 

MUJERES DE LA LUNA 1

 

Amazonas, mujeres protagonistas de un territorio olvidado en el tiempo, antes de que la sociedad griega creara las bases de lo que hoy todavía se entiende por civilización.

Mito o realidad. Sea un sueño o sea ‘verdad’, la cultura de las amazonas, imaginada o vivida, con el concepto de mujeres con todas las facetas humanas en acción es un tema fascinante, al que acercarse desde la recuperación de acciones enterradas del poder femenino.

Los datos de investigaciones documentadas y hallazgos arqueológicos van y vienen sin una confirmación decidida de la existencia real de las amazonas. Y es esta incertidumbre la que me lleva a acercarme con más interés y pasión a esta parte de la Historia, en torno al siglo V a.C.

¿Fueron los griegos capaces de imaginar algo así, sin que fuera realidad? Las verdades nos llegan sesgadas, nos llegan como un cuento, como un sueño que alguien soñó o imaginó. Si hemos sido capaces, como seres humanos, de haberlo pensado y crear una historia mitológica, somos capaces de crearlo y experimentarlo en cada una de nuestras formas de existir.

Partiendo del mito como ‘producto histórico del pensamiento griego’ 2, es la esencia de la mujer amazona, como mujer guerrera, independiente y poderosa, la que la artista quiere enfatizar con esta exposición, como eje que trasciende la Historia hasta nuestros días y nos hace replantearnos nuestra diversidad de manifestación como mujeres. Y más allá aún, como personas que expresan la femineidad, no como un estereotipo temporal y atado a la evolución social, sino como un acto de creatividad e intuición, que se revela en cualquier persona.

Resulta mágico poder sentir este relato a través del tiempo, hasta nuestro presente, recuperarlo y vivirlo a través de la propuesta artística de Clara Carvajal, (Madrid, 22 de octubre de 1970). Amazonomaquia es su título, que literalmente significa la lucha de las amazonas y los griegos. Mito que fue representado en las metopas del Partenón ateniense para la gloria del hombre clásico, donde ellas eran vencidas. La democracia nació como modelo de una nueva civilización donde el hombre tenía la preponderancia en la sociedad, se formaba para la lucha y protagonizaba el esplendor de las guerras; donde la mujer era educada y formada en rituales para ser madre u otras acciones, pero nunca para ser una guerrera.

La tesis de la artista parte de sus lecturas, que versan sobre los últimos descubrimientos arqueológicos de tumbas donde se hallan restos de cuerpos de mujeres junto a sus ajuares de guerra. Y aquí comienza una reflexión que lleva a una creación artística, enlazando el pasado de las mujeres guerreras hasta nuestros días, con las nuevas amazonas, como las define Clara Carvajal: mujeres que quieren ejercer todas sus facultades, que se encuentran en la sociedad general, en el mundo laboral, en la cotidianeidad, en la maternidad y, por supuesto, en la lucha.

Lejos de hacer una propuesta de datos demostrables que nos acerque a las amazonas, como comisaria, me implico en esta ‘Amazonomaquia’ desde un lugar de conexión de emocionalidad que, por un lado, se interesa por la línea histórica de una cultura visibilizada desde puntos de vista científicos, de documentación o mitológicos que sin duda son apasionantes, y por otro como mujer, por las resonancias que genera de la obra de Clara Carvajal, a nuestro momento presente. Y poner de manifiesto ese espíritu o esencia de la amazona que defendía su territorio, que se negó a ser mujer solo desde un plano que pedía su tiempo, que quiso defender su territorio, que quiso ser guerrera luchando por la equidad en el campo de batalla y que nos hace reconocernos en los dones completos que las mujeres tenemos, y a veces contenemos. Hacer visible actitudes y energías que son comunes a todas las personas, en mayor o menor medida.

Para la sociedad patriarcal griega, las metopas de las luchas con amazonas, representaron la civilización contra barbarie. La Historia quiso crearse partiendo del mito y ha perdurado a través de los tiempos en nuestro subconsciente, grabando a fuego que la mujer no debe luchar porque es vencida.

Y así comienza el relato visual de esta artista, situando de frente, a la altura de nuestros ojos, esa realidad soñada para que despertemos, nos preguntemos por nuestra Historia y la reclasifiquemos. ‘Reclasificado’ es una de las cinco declaraciones que la artista proclama en este trabajo, quizás la que mejor encaja con la documentación científica en la que se inspira la artista. Los descubrimientos más recientes de tumbas con cuerpos de mujeres guerreras dan luz a esta premisa.

Las proclamaciones de la artista, en Amazonomaquia 1.1, aparecen solas o en compañía de otras, con sus sombras reflejadas, como un ritual que nos hipnotiza; un ritual como los que se realizaban en las culturas que ocupaban ese periodo histórico: adoración de diosas, ritos de iniciación para mujeres. Frases que, formadas por letras de un alfabeto creado por Clara Carvajal, evocan laberintos espaciales y jeroglíficos que han esperado siglos para ser descifrados. Quizás una Lengua propia que desapareció con toda una cultura, como sugiere la artista en la declaración ‘La Pérdida de la Lengua y Cultura de los Vencidos’.

En la serie Amazonomaquia 1.2, vemos siluetas inspiradas en otras amazonomaquias, que reflejan su propia sombra sobre las fotografías de las metopas, aquí reproducidas sobre madera, y sobre la propia pared. Esta vez no hay duda, las delimitadas siluetas negras representan a las amazonas en acción, a caballo, con todo sus atributos guerreros: arcos, flechas o hachas, los mismos que se han encontrado en las tumbas de tribus entre el Mar Negro y el Mar Cáucaso. Otras dos declaraciones son reveladas aquí sin ningún prejuicio: ‘Mujeres Guerreras y La realidad de la Lucha’.

Lucha en sentido literal también es planteado por Clara: entrenamiento y combate de mujeres boxeadoras es lo que ha grabado la artista en Amazonomaquía 1.3. Mujer contra mujer se enfrentan con una normativa reglada en este vídeo, pero declaran que también estarían dispuestas a luchar con un hombre, de igual a igual, con las mismas armas, como las amazonas ancestrales. Saben lo que quieren y van a por su objetivo, con concentración absoluta en la defensa, y atacando si es necesario. Campeonas mundiales en contacto corporal, con trenzas tejidas desde la coronilla y miradas firmes en sus contrincantes. No hay nada que pueda disuadir la atención en su estrategia. Baile de movimientos, de avance y de protección, piernas ágiles y cuerpo preparado para lo que venga. Guerreras.

Esa actitud es la que nos trasmite una amazona actual. Clara ha elegido bien la representación de una mujer de la lucha profesional de nuestros días, de nuestro presente, para recordarnos que somos fuertes e iguales. Que no se olvide.

 

El Poder del Arte

¿Por qué la Historia ha negado partes del común humano a la mujer, en su representación artística? Hay muchos factores que nos dan respuesta a esta pregunta pero quiero céntrame en la posibilidad que la artista nos ofrece ahora, para sentirnos y acercarnos mucho más a un reconocimiento de nuestro ser completo y hacerlo con una mirada reconciliadora hacia el mismo. Mirar de nuevo lo que no se ha contado, y desde ahí reflexionar sobre lo que ocurre hoy día con nuestras actitudes de mujer.

La Historia no ha mostrado una mujer activa, con una energía concentrada en conseguir objetivos de forma directa, sin rodeos. Ahora tenemos una oportunidad para replantearnos roles que han sido heredados desde lo visual, desde lo escrito, desde la tradición, y manifestar los dones que todas las personas poseemos. Utilizar estos dones o no, es nuestra elección, pero están aquí listos para ser descubiertos y manifestados. Somos Historia y herencia de las mujeres que nos precedieron y que hoy encarnamos con paso más firme.

Cada historia parece salir a la luz en el momento que le toca, en el momento preciso para ser escuchada con atención.

La primera invitación de Clara Carvajal a conocer su estudio, cuando este trabajo estaba aún en proceso aunque muy avanzadas ya las dos primeras Amazonomaquias, me impactó creando una profunda sensación en mí, esa emoción que, sin palabras, generan las obras de arte sublimes, que traspasan la frontera del análisis formal y teórico. Una emoción que me hizo empatizar instantáneamente con Clara, con las metopas del Partenón y con las amazonas de culturas mencionadas antes de nuestra Era, por escritores e historiadores como Homero o Heródoto.

Más allá del impulso y del entusiasmo inicial, esa empatía me llevó a reflexionar desde un sentimiento personal y, me atrevo a decir, de una necesidad colectiva de visibilizar partes de las sociedades y del ser humano, que han sido invisibles en la Historia del Arte, a través de la obra de Clara Carvajal. Su firmeza, su mirada, su precisa manifestación verbal, transmitía la misma energía que yo sentía en sus obras. Eran ella misma que quería hablar, proponer, sentir y hacer algo importante.

Desde aquel día hasta hoy, hace casi un año, esa energía ha ido abriendo camino con determinación, disfrutando el trayecto, encontrado en él a las personas aliadas que han vibrado en la emoción que me invadió desde el primer día en el estudio de la artista, para manifestar y hacer visible una parte más de nuestra esencia humana, que hoy se traduce en un lenguaje artístico contemporáneo, respetuoso con la Historia, mágico, fresco, decidido y valiente. Un homenaje a esas mujeres de la luna que aún viven en nosotras.

Tantas historias por escuchar y tanta Historia por conocer desde una reclasificación como la que propone esta artista, desde el Arte. ‘El lenguaje es el mensaje’ nos dice Clara de su obra. Y ella nos habla desde lo visual, el lenguaje artístico que cuenta con una de las fuerzas creativas más poderosas de transformación personal y colectiva. Desde la mágica serenidad de la escucha, miramos a las amazonas que han bajado desde las alturas del clásico friso ateniense para hablarnos de una realidad de las mujeres que solo se dejó entrever desde la creación de un mito, y contarnos su realidad desde otro lugar.

Clara Carvajal dulcifica nuestras miradas, nos acerca y nos reconcilia con el pasado de las mujeres guerreras para identificarnos con ellas, sin reparos ni justificaciones, para guiarnos con valentía y entusiasmo hasta la última de sus declaraciones: ‘No es Mito, es Historia’.

 

‘la segunda explicación más común de la palabra “amazona” es la de que es “armenia” y significa “mujeres de la luna”. pág.31. Las amazonas: Mito e Historia. Wilde Webster, Lyn. Alianza Editorial, 2017.
Las Amazonas. Un estudio de los mitos atenienses. Blake Tyrrell, William. Breviarios Fondo de Cultura Económica, 2001. Pág. 14.
Narrativas culturales.

 

En el margen exterior del Partenón se encuentran 92 metopas en mármol que representan la lucha mítica de los héroes griegos con seres bárbaros y salvajes: gigantes, troyanos, centauros y amazonas que, más allá de las fronteras griegas, habitan el mundo de la barbarie y en el que reina el caos de acuerdo a la narrativa helénica.

 

Los griegos racionalizaban el mundo en términos mitológicos. Dentro de esa explicación del universo, las mujeres guerreras de tribus bárbaras constituían un modelo que representaba una parte amenazante de ese mundo salvaje. En ellas confluían las características de atracción erótica, y enemigo violento y peligroso y opuesto al que se ha de dominar y subyugar para llegar a poseerlo.

 

Dicho carácter se ve concretado tanto en las imágenes de las metopas del Partenón como en los textos antiguos que hablan de las amazonas. Los griegos se enfrentaron con las tribus de amazonas en la guerra de Troya y en la invasión de Atenas. Formaban, por tanto, parte de su historia y se habían incorporado al imaginario colectivo que se sublimaba en los combates contra los héroes griegos. Así, Teseo, Heracles y Aquiles son representados en múltiples ocasiones en la imaginería de la época dominando a luchadoras amazonas.

 

Las metopas del Partenón representan esta narrativa elevada a historia mitológica, reproducida con frecuencia en otros lugares bajo la denominación genérica de Amazonomaquia.

Amazonomaquia es también el nombre que he elegido para este proyecto en el que pretendo revisar la relación del mito de las amazonas con su realidad histórica.

 

Tras varios trabajos en los que he utilizado el lenguaje encriptado como base, códigos QR y árabe cúfico, me planteo iniciar este trabajo como una forma de trascender la estructura lingüística de esos lenguajes, y ocuparme de su contenido discursivo. Mi razonamiento me lleva a intuir que, igual que existen lenguajes encriptados cuya lectura exige una interpretación, también las narraciones culturales pueden aproximarse de igual forma. Se trata, por tanto, de desentrañar la narrativa subyacente que queda oculta tras ciertas formas culturales.

 

Mi primer acercamiento a la Amazonomaquia del Partenón se produce en una visita a la Acropólis, en la que me llama la atención la curiosa forma en que esa historia parece ser antagónica del discurso feminista que presenciamos hoy en día. Y no solo antagónica, sino que parece haber contribuido claramente a la formación de criterios machistas en nuestra civilización, negando a las mujeres ciertos papeles que quedaban así reservados a los hombres: el corazón mismo del problema de género. Así llego a la decisión de informarme extensamente sobre el tema y cuestionar las interpretaciones más comunes que compartía inconscientemente sin haber nunca reflexionado sobre ellas.

Fue entonces cuando descubrí que hallazgos recientes arqueológicos que utilizan técnicas de análisis forense han permitido reclasificar muchos de los cadáveres de guerreros de las estepas del Caúcaso como mujeres guerreras.

 

Tumbas catalogadas hasta ahora como pertenecientes a guerreros enterrados con sus caballos y sus armas corresponden a mujeres, probando la existencia de una cultura de la que no nos queda nada más que dichos restos y una colección de referencias en Herodoto, Platón y otros escritores de Persia y Egipto.

 

Este hecho me ayudó a comprender que las amazonas, lejos del mito, eran unas tribus reales que habían combatido contra los griegos. Se podía por tanto hacer una lectura literal de las metopas del Partenón, aceptando la realidad histórica de la existencia de esos pueblos guerreros en los que las mujeres combatían en igualdad junto y contra los hombres. En consecuencia, podía ser necesario rescatar la existencia de un pasado épico para las mujeres, devolviéndoles la capacidad de equipararse al hombre en muchos campos. Puesto que si estas eran capaces de luchar, cómo no iban a ser capaces de asumir igualmente otras muchas funciones en términos de igualdad.

 

 

 

Tal vez ha llegado el momento de acostumbrarnos a la idea de que las representaciones artísticas de la Grecia clásica corresponden a narraciones épicas de victorias militares. Triunfos sobre otros pueblos que, lejos de ser meras idealizaciones de la tradición mitológica, corresponden al dominio militar que condujo a la extinción de una cultura en la que la mujer tenía una preponderancia en muchos ámbitos equiparable a la del hombre.

 

Pero la preponderancia masculina en la Grecia clásica dio lugar a lecturas sesgadas de esas memorias históricas. Ensalzar al héroe victorioso suele ir parejo a despreciar al enemigo derrotado. Una lectura machista de dicha evolución se correspondería bien con la lectura tradicional que hemos heredado de las luchas de los griegos y las amazonas. Porque convertir a esas mujeres en figuras mitológicas es una forma eficiente de negarles su papel histórico, negar incluso la posibilidad de que hubiesen jugado un rol de ese tipo en la civilización griega. Privar a las amazonas de un pasado épico es una forma de sometimiento, tanto en términos de género como de antagonismo político y cultural.

 

En el verano de 2017, fotografié las 14 metopas de la cara oeste del Partenón en el nuevo museo de la Acrópolis de Atenas. El hombro de mi pareja sirvió de apoyo perfecto para que las imágenes tomadas fueran nítidas. Era importante usar un buen soporte, a falta de trípode, prohibido en muchos museos. Con esa serie de fotografías comencé mi trabajo en lo que denominé Amazonomaquia 1.1 sin saber entonces en qué podría desembocar aquella aproximación artística a un tema que me parecía tan atractivo como complejo.

 

Comencé probando con un par de metopas. Elegí entonces las que mejor se habían preservado. Produje reproducciones fotográficas dimensionadas a su tamaño original y busqué la forma de incorporar el mensaje que quería transmitir sobre aquellas imágenes. A base de intentos y trabajo fui depurando una forma de hacer intervenciones sobre las reproducciones. Consistía en superponer a la reproducción fotográfica una cuadrícula dibujada a mano con grafito. Esto creaba una estructura como guía visual para escribir sobre ella.

 

Las primeras pruebas dieron un resultado satisfactorio. Hubo que mejorar la calidad de la reproducción, localizar el papel que mejor respondía al esfuerzo de soportar la imagen de un original muy deteriorado, y un texto moderno encima. Cuando estuve satisfecha con los logros, decidí acometer la producción de las 14 metopas. Sobre cada una de ellas dibujé un texto que me pareció que era suficiente para comunicar lo que comencé a llamar “ejercicio de reclasificación histórica”. Los textos los escribía no directamente sobre el papel sino sobre una lámina de metacrilato separada de este unos cinco centímetros. Esto abrió una nueva e interesante dimensión a las piezas, porque las leyendas escritas proyectaban su sombra sobre las imágenes en el papel. Todo ello comenzaba a tener el carácter misterioso y a la vez vitalista que quería obtener. Era como darles voz a aquellas amazonas que había quedado presas en el tiempo de una interpretación que les había robado el alma y el sentido.

 

Los textos que decidí insertar sobre las metopas eran los siguientes;

 

– Reclasificado

– La Realidad de la Lucha

– Mujeres Guerreras

– La Pérdida de la Lengua y la Cultura de los Vencidos

– No es Mito, es Historia

 

Estas cinco declaraciones fueron resultado de mis reflexiones sobre el tema y de una serie de lecturas, la última de las cuales me resultó de gran ayuda. Se trataba del libro Amazonas. Guerreras del mundo antiguo, de Adrienne Mayor, publicado recientemente.

 

Entonces tomé la decisión de insertar los textos en una lengua próxima a la de la imaginería de las metopas. Había que escribirlos en griego clásico, decidí, lo cual planteaba un nuevo reto puesto que yo no poseo conocimientos lingüísticos. Pero me pareció que era una manera de aportar una interlocución válida frente a unas imágenes tan potentes y bellas. Como colofón de ese ejercicio, me planteé un giro artístico en la caligrafía.

 

No tenemos ningún resto sobre el lenguaje de las tribus de amazonas. Desconocemos la lengua que hablaban, aunque se sabe que en las estepas del Cáucaso se encontraban palabras griegas y persas. Así que opté por crear una caligrafía adecuada.

 

Como había trabajado con distintas grafías, en México la cancilleresca bastarda, y en Irán el árabe cúfico y los códigos QR, me pareció interesante generar un nuevo tipo de caligrafía para estas obras.

 

Desarrollar la gráfica original que aparece en las piezas fue una de las partes más interesantes del trabajo. Me propuse diseñar un híbrido y empecé a diseñar una versión orientalizada del griego clásico. Para ello hube primero de encontrar un amable traductor de mis textos en castellano al griego. Afortunadamente hay gente dispuesta a hacer favores incluso para los proyectos más esotéricos. Una vez traducidos los textos que enumero más arriba, convertí en puntos cada uno de sus caracteres, es decir, los pixelé como si se tratase de los elementos de una cosmología astral y dibujé una tabla con el nuevo alfabeto escrito en la grafía imaginada. El resultado fue un dibujo que contenía lo que serían las letras de una lengua singular. El dibujo se incluye en este catálogo (Fig. ¿??)

 

Con la nueva tipografía escribí mis cinco declaraciones en 14 diseños diferentes, uno para cada metopa. Dibujé cada una con rotulador sobre metacrilato, combinando el negro y el azul porque esos eran los colores de los tatuajes de las guerreras cuyas tumbas se habían analizado.

 

Completada la serie de las 14 metopas, pensé que muchas de las imágenes que presentaba estaban tan deterioradas que era imposible visualizar nada que no fuese un conjunto de manchas abstractas. Atractivas estéticamente, pero imposible de apreciar su relación con la narrativa que originalmente era la Amazonomaquia. Esto me llevó a plantearme una nueva serie de las imágenes sustituyendo el texto que había insertado en Amazonomaquia 1.1 por imágenes que pudiesen dar una idea del tipo de representaciones que contenían las metopas originalmente. Así nació la segunda serie, que titulé Amazonomaquia 1.2.

 

 

Amazonomaquia 1.2.

 

El estado de deterioro de las piezas del Partenón es tal que las metopas número 7 y 8 no son más que una superficie rugosa y la 6 está desaparecida. Sin embargo, otras amazonomaquias mejor conservadas que la del Partenón me han permitido estudiar la iconografía de estas narraciones que eran habituales en su día. Basándome en los restos de las imágenes del Partenón y en las del friso del mausoleo de Alicarnaso (British Museum), las de otras piezas del museo Arqueológico del Pireo en Atenas y las que aparecen en múltiples vasos griegos, conseguí hacerme una idea del tipo de imágenes que se representaban en las amazonomaquias. Elegí algunas de ellas que me han servido para el trabajo elaborado en la segunda serie de metopas.

 

Como parte de mi trabajo de exploración de las posibilidades artísticas que ofrecía el proyecto, decidí realizar las impresiones de las metopas sobre madera. Para ello hube de realizar varias pruebas. La escasez de contraste en muchas de las imágenes hacía difícil obtener un resultado que preservase la escasa información contenida en muchas de las metopas pero que no desapareciese bajo las texturas de las maderas que escogí.

 

He impreso cada fotografía de las metopas sobre 14 maderas de olmo de 32 x 32 cm. Colocadas juntas y en línea, esta escala reducida facilita la lectura de la amazonomaquia como una acción continua, a modo de historieta Sin Fin, y cada metopa condensa una escena de lucha dinámica, como si se tratase del fotograma de una película.

 

En negro y sobre metacrilato dibujé la selección de siluetas de los cuerpos de las amazonas luchando, usando esos modelos, y con cada dibujo he superpuesto una metopa de forma similar a como los textos lo hacían en Amazonomaquia 1.1.

 

Amazonomaquia 1.3.

 

Una vez completadas las dos series de metopas, aunque pensé que había terminado el trabajo de forma satisfactoria, sentí la necesidad de llegar a un nivel que hiciese justicia al origen del proyecto. Todo se había originado con mi sorpresa al caer en la cuenta del sentido antifeminista que atribuimos a la Amazonomaquia. Para hacer justicia a esa motivación, después de haberme enredado y desenredado en la madeja de las interpretaciones históricas de la mitología clásica, debía culminar con una reconciliación de la amazonomaquia con el presente.

 

Estaba leyendo Pentesilea de Heinrich von Kleist, una obra de 1808 en forma de poema épico teatral en la que el autor, joven y apasionado como era, se basaba en crónicas clásicas sobre las narraciones mitológicas de las amazonas para contar la historia de su enfrentamiento con los griegos.

 

Lo que más me gustó fue descubrir cómo von Kleist se aparta de las versiones clásicas en las que, según Virgilio y Plinio el Viejo, Aquiles mata a Pentesilea, reina de las amazonas. En una atrevidísima transgresión, invierte la escena y hace que sea ella quien dé muerte a Aquiles. Esto le granjeó la descalificación de los santones del momento, empezando por Goethe.

 

Con ese contexto de fondo, un tanto inquieta por concluir mi proyecto, un día descubrí a una deportista que anunciaba el nuevo hijab de Nike para mujeres musulmanas deportistas.

 

Ver aquel anuncio me aportó la solución que buscaba para concluir mi obra; efectivamente, el texto de Von Kleist era una reivindicación del feminismo de las amazonas en un sentido, el de la victoria militar. El otro aspecto de esa reivindicación estaba ahora delante de mí; se trataba de la pervivencia de aquellas mujeres luchadoras. Pervivencia que se refleja en estas jóvenes deportistas capaces de colocarse en los lugares y los roles reservados tradicionalmente a los hombres.

 

Así que me puse en marcha; quería hacer una pieza en vídeo que mostrase lo que llamé “las nuevas amazonas”, jóvenes deportistas dedicadas a deportes de lucha. Así, reuní en el mismo vídeo a Arifa Bseiso (1984, Jordania), capitana del equipo nacional jordano, campeona de peso ligero, una de las protagonistas de la última campaña de Nike para promover el deporte femenino en Oriente Medio; Farinaz Lari Khanjari (1987, Irán), primera iraní en ganar el campeonato mundial de kick boxing en la categoría de peso mínimo; y Joana Pastrana (1991, España), que acaba de proclamarse por segunda vez campeona mundial del peso mínimo el pasado 5 de octubre en Madrid. Tres deportistas actuales de primer nivel internacional.

 

Mi vídeo reúne imágenes de estas luchadoras en sus entrenamientos y en acción. Y, como fondo, unas voces realizan una lectura del momento cumbre de la obra de von Kleist, aquel en el que Pentesilea y sus perros dan muerte a Aquiles a dentelladas. Otra forma de revertir el contenido mítico-erótico de la narración tradicional.

 

Creo que con estas tres amazonomaquias he logrado dar un tratamiento artístico a un problema de interpretación que tiene múltiples ángulos, y que hoy en día podemos analizar desde la perspectiva de género. Estoy satisfecha con el resultado. Es una forma de aproximarse a obras clásicas de tanto valor artístico y cultural, que a veces cuesta conectar con el presente. Espero que esta contribución ayude a despertar el interés por acercarse a esas obras increíbles que nos han marcado en muchas más formas de las que solemos creer.

 

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Clara Carvajal

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