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Formas de
fijar el tiempo

Casal Solleric

Palma de Mallorca, España.

Fotos: Juan David Cortés.

Clara Carvajal y Casa Planas en el Aljibe del Casal Solleric

Geologías del turismo

Tras sumergirse en el ingente archivo de Casa Planas, que cuenta con más de tres millones de fotografías de la era turística en las Islas Baleares, Clara Carvajal presenta, junto a la Fundación Casa Planas, una reflexión dialogada en torno a las huellas que el fenómeno del turismo de masas ha podido producir sobre el fundamento geológico de la costa norte de Mallorca, unas formaciones rocosas que datan de hace 290 millones de años y que, hasta ser impelidas a conceptuarse como escenarios del citado fenómeno, tan sólo habían recibido la acción del ser humano en su utilización como utensilio de afilar cuchillos y otros elementos de corte (de ahí el título de las obras de Clara Carvajal).

La exposición se plantea como un dispositivo de reproducción del ámbito físico y orgánico del propio archivo, un gran desconocido para el gran público, en el que la artista encuentra el material de base para desarrollar su planteamiento artístico. Así, Casa Planas se reivindica como laboratorio de creación multidisciplinar, y Clara Carvajal traslada a su selección de reproducciones de fotografías del archivo en papel su reflexión en torno al solapamiento de las acciones en el tiempo, y la preponderancia de la roca magmática de base, la original, sobre los accidentes circunstanciales que la pequeña historia del ser humano ha podido traer como partículas de polvo en el viento.

Casa Planas es un proyecto artístico relacional y colectivo iniciado en 2015 por la investigadora y artista visual Marina Planas fundamentado en el citado e ingente archivo, considerado el más importante dedicado al desarrollo del turismo de masas y la imagen, que en la actualidad se concibe como espacio de pensamiento y reflexión contemporáneos sobre la historia de las Islas Baleares.

La exposición “Formas de fijar el tiempo” plantea, pues, un recorrido bicéfalo dialogado que, partiendo de una suerte de escenificación esencial del archivo y sus múltiples líneas de expansión, permite acceder con la perspectiva adecuada al trabajo de exploración plástica y conceptual de Clara Carvajal, que se ha aproximado al fenómeno turístico bajo una óptica geológica que trasciende lo que la medida del tiempo humano puede representar, tanto en el sentido de huella como en el de la dicotomía inmanencia/trascendencia.

De esta manera, en la planta baja del Casal Solleric, en el denominado Espai Amable, se ha desplegado todo un pequeño arsenal del archivo, con vídeo de presentación incluido, archivadores de imágenes, artilugios fotográficos, etc. 

La intervención de Clara Carvajal se desarrolla básicamente en el espacio Aljibe, y centra su atención en lo que podríamos denominar una mirada pétrea, que permite reflexionar sobre las similitudes respecto a la relación con el tiempo que tienen la fotografía y la geología de rocas, en su caso las de la costa norte de la isla de Mallorca, cerca del lugar de residencia y trabajo de la artista durante largos períodos del año. En este sentido, es posible atender a la destrucción del concepto de tiempo en el justo momento magmático en que la piedra se consolida como tal. Desde que la piedra es, el tiempo no es para ella. Y es en ese mismo propósito en el que incurre la fotografía: sólo existe en el instante eterno que se manifiesta en ella, con ese descaro de quien se cree sin final. Claro que una piedra, una fotografía, pueden envejecer, pero sólo en nuestra mirada, que está inoculada de tiempo. En su esencia, la piedra y la fotografía carecen de esos desvelos. Su tiempo está fijado, y no transcurre.

“Formas de fijar el tiempo” es una primera ocasión de aproximación a ese lenguaje que únicamente conoce de sustantivos (porque está fuera del tiempo, territorio de lo verbal), y que se pregunta si el turismo ha sido un nuevo esfuerzo tensional sobre las piedras, o si se diluirá como un arcoíris en el espejo abisal de lo que resulta intrascendente para los que habitan el territorio de la eternidad.

La técnica de gouache sobre impresión en papel de imágenes del archivo de Casa Planas, que utiliza Clara Carvajal en toda esta serie que ella ha titulado “Pedres d’esmolar” (piedras de afilar), plantea una inusual e incluso paradójica modulación de la casi perdida cultura de las postales, hoy en día prácticamente sustituida por la de los selfies, ejercicios egotistas que resultan muchas veces insultantes incluso para las piedras de fondo. La tensión entre geología y turismo, entre lo que desconoce el tiempo (al menos en sentido humano del término) y lo que se diluye en el charco irrelevante de la inmediatez, es el foco sobre el que reflexiona Clara Carvajal en esta exposición, “Formas de fijar el tiempo”, que curiosamente se inaugura el día 21 de marzo de 2026, algo que a las piedras, e incluso a las imágenes de archivo, les resulta totalmente indiferente. Pero a nosotros, como espectadores, no nos queda otra que aceptar la tiranía del transcurso de la edad, el paso irreversible de las fechas que nos irán acercando a ese polvo que puede parecer surgido del afilamiento de nuestros huesos y que, poco a poco, nos irán aproximando a esa definitiva materia con la que están hechas las piedras.

Carlos Jover

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