La producción de arte, el uso de prendas de vestir y la domesticación del lobo. Esas son las tres prácticas que,……

LA VERDAD, LOS LÍMITES Y LA MUERTE EN LA OBRA DE CLARA CARVAJAL

 

Beatriz Bastarrica, marzo de 2015. Guadalajara, México.

La producción de arte, el uso de prendas de vestir y la domesticación del lobo. Esas son las tres prácticas que, según algunas corrientes de pensamiento de la antropología contemporánea, ayudaron hace decenas de miles de años al ser humano a convertirse en eso: en humano. Enseguida aparecería el animismo y, poco después, la religión. Y, desde entonces, la perentoria búsqueda, la urgente necesidad de la verdad. El género humano busca compulsivamente –y en mi opinión inútilmente- la verdad: en la invención de un dios –o una diosa- y su religión correspondiente; en la elaboración de su identidad, individual y colectiva; y por supuesto, en esa construcción social disfrazada de objetividad superlativa que es la ciencia. De esto último, los científicos sociales sabemos bastante. La otra gran obsesión humana es la muerte. La impertinente muerte. La muerte, el límite definitivo, el último horizonte de realidad para el ser humano. ¿Es real la muerte? ¿Es el verdadero final de la vida, o también es una construcción social? Morimos, pero ¿qué es morir? El trabajo de Clara Carvajal se desarrolla en un espacio intelectual híbrido, y por ello resbaladizo. Un espacio fronterizo, límite poroso, entre la verdad del arte y la verdad de la ciencia. Ambas verdades han tratado desde su nacimiento de desentrañar el misterio de la muerte. La misma muerte que pone a Jacob –en el relato mítico, otro constructo humano de inmenso potencial explicativo-, en una situación límite, trágica y desgarradora, que finalmente le llevará a la epifanía, y que no se distingue tanto de lo que se puede llegar a enfrentar durante el proceso creativo. Ambas verdades, llamémoslas certezas, que, finalmente, no son más que la otra cara de la duda, de la posibilidad infinita, de los intentos por alcanzar el conocimiento desde cualquier trinchera: la antropología –Marija Gimbutas-, el teatro –Angélica Liddell-, el ritual místico, o la madera quemada por el sol.

 

The production of art, the use of garment fabrics and the domestication of the wolf -these three practices, which according to contemporary anthropological school of thought, helped human beings in becoming human tens of thousands of years ago. Straight away animism and, a bit later, religion would appear and since then, the pressing search, the urgent necessity of truth. The human kind compulsively looks for – and in my opinion to no avail- the truth: in the invention of a God or a Goddess and their corresponding religion; in their elaboration of their identity, individual and collective; and of course, in this dressed up social construction of superlative objectivity that is Science. Of the later, we, the social scientists know enough. The other grand human obsession – Death. Impertinent Death, the definitive limit, the last horizon of reality for human beings. Is death real ? is it the true end to life or is it also a social construction ? We die, but what is to die ? Clara Carvajal´s work engages in a hybrid intellectual space, and hence slippery; a frontier space; a porous limit, between truth of art and truth of science. Both truths have treated, since their birth, to unravel the mystery of death, the same death that tested Jacob – in the mythical tale, another human construct with great explanatory potential-, in an extreme situation, tragic and heart-breaking, that finally leads to epiphany, and that does not differ much from what might have to face during the creative process. Both truths, we call them certainty, which, finally, are not anything other than the other side of doubt, of infinite possibility, of attempts to reach knowledge from any trench: Anthropology – Marija Gimbutas-, Theatre – Angelica Liddell-, Mystic Ritual, or sunburnt wood.